La Náusea

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La Náusea,
Jean-Paul Sartre
Grupo Editorial Tomo,
ISBN: 9786074153101.

Estoy solo, sin embargo, camino como un ejercito irrumpiendo en una ciudad.

Sartre desarrolla la historia de Antoine Roquentin, un hombre de la comunidad de Bouville, en Francia que tiene por objetivo en la etapa de su vida descrita crear una obra literaria sobre el Marques de Rollebon.

A manera de diario Roquentin va contando su vida común, cotidiana y sin sentido siendo esto último parte del tema central de la Náusea. El sin sentido del vivir y la búsqueda de pasiones para sobrellevar la vida.

¡Todo anda mal, muy mal! Otra vez la suciedad, la Náusea.

La nausea como analogía, se refiere a todo aquello desagradable, sucio, vacío y sin sentido que implica, según el autor (recordemos que fue considerada una obra clave del Existencialismo), el estar vivo. Es el encuentro con el un presente que en el cual no hay contemplación, es el no saber controlar y conducir los pensamientos, es enfrentarse a quién se es.

En el diario Roquentin va contando una serie de eventos y encuentros sosos con conocidos e incluso describe algunos lugares. Durante una parte la lectura se vuelve gris, monótona y aburrida. Quiero pensar que es esto que transmite junto al mensaje, lo que le dio el peso e importancia a esta obra de Sartre (es mejor pensar eso a que no se apreciarla bien, obvio).

Algo curioso es la facultad de la Náusea por hacerse presente en el momento menos indicado o esperado en Roquentin, manifestado y dejando ver que ese sentimiento y sentido de hastío llega en cualquier momento dejando en claro que una vida sin propósito tiende a ser de esta manera. O quizás no.

Roquentin menciona el deseo y misión de continuar con la investigación de la vida de M. de Rollebón pero pese a tener como personaje una razón de ser la Náusea continua presentándosele, o mejor dicho, él termina siendo parte de ella.

Son entonces los propósitos de vida pretextos ideales para vivir. Sobre las pasiones el personaje deja ver su intenso deseo al recordarlas y buscarlas. De hecho, son los únicos fragmentos de la obra donde el personaje parece en verdad estar vivo y disfrutar de la vida, enseñándonos la importancia de estos elementos.

Quizá no exista nada en este mundo que me interese tanto como ese sentimiento de aventura. Pero viene cuando quiere; y se va tan rápidamente.

La búsqueda de aventuras es entonces la contraparte del huir –inútil según el autor- y hacerle frente a la náusea y cómo, al acabarse éstas, se vuelve a estar en esa cosa. Con uno mismo.

Mire ansiosamente a mi alrededor: presente, nada más que presente. Muebles ligeros y sólidos, incrustados en su presente, una cama, un ropero con luna y yo mismo. Se revelaba la verdadera naturaleza del presente: era todo lo que existe y todo lo que no fuese presente no existía.

Para Sartre en esta obra el presente es lo único que hay y que tiene importancia. La existencia misma. La náusea y el asco de la misma. Éste presente se alimenta de los pensamientos que son imparables.

Soy, existo, pienso luego soy; soy porque pienso, ¿por qué pienso? No quiero pensar más, soy porque pienso que no quiero ser.

Algo interesante es que la obra se queda a un nivel de detección una condición o problema social pero no plantea una solución o postura que la contrarreste. ¿Cómo se puede vivir así entonces? Pues de hecho, la respuesta absoluta para esto la deja ver el autor al representarla en la muerte –por no hablar del suicidio-

A título personal, qué vacía puede ser la vida sin una razón de peso para vivir.

La Náusea no me ha abandonado y no creo que me abandone tan pronto, pero ya no la soporto, no es una enfermedad ni un acceso pasajero: soy yo.

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