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El camino de la felicidad

Introducción

Calificación:

El camino de la felicidad,
Jorge Bucay,
Editorial Oceano exprés,
ISBN: 9786074004298.

“… Habrá que encontrar ese rumbo y empezar a recorrerlo. Y posiblemente habrá que arrancar solo y sorprenderse al encontrar, más adelante en el camino, a todos los que seguramente van en la misma dirección.”

Jorge Bucay, psicoterapeuta argentino y autor del libro, señala que en nuestra búsqueda individual de felicidad, éxito, fortuna, autor realización, iluminación, etc., hay algunos caminos que deben ser transitados antes y los cuales nos acercan más a nuestro objetivo:

  • El camino de la autodependencia.
  • El camino del encuentro.
  • El camino de las lagrimas y
  • El camino de la felicidad.

Pese al título de éste libro, el autor reconoce que no hay un solo camino a la felicidad, “y si lo hubiera no lo conozco. Y si lo conociera, no creo que pudiera describirse en un libro”. Entonces, ¿de qué va el libro?

El autor señala que estamos habituados a relacionar la felicidad con las cosas buenas o malas que nos pasan:

Si nos pasa algo bueno -> somos felices.
Si nos pasa algo malo -> somos infelices.

En éste sentido erróneo, nuestra felicidad es condicional. Es decir, depende de las condiciones y situaciones que nos suceden para manifestarse. En lo personal no creo que haya algún problema con esto. A todos los alegra el día recibir una llamada, un mensaje, o alguna sorpresa de nuestros exterior. El punto que creo intenta expresar el autor es el del riesgo de depender de estas condiciones externas para ser felices. En pocas palabras, en depositar la responsabilidad de nuestra felicidad en algo fuera de nosotros.

El factor F

Volviendo al libro, el autor menciona un “factor F” el cual es precisamente ese factor (o compromiso y responsabilidad) individual para buscar y crear nuestra propia felicidad. Así, el autor menciona que este factor F se compone de:

  1. Cierto grado de control y conciencia del intercambio entre nosotros y el entorno. Que no es más que una conciencia y responsabilidad de nuestra participación activa o pasiva en lo que sucede y nos sucede; incluyendo la felicidad.
  2. El desarrollo de una actitud mental que nos permita evitar el desaliento. “No puedo ser feliz si siempre renunció al camino a la primera dificultad”.
  3. El trabajo para alcanzar la sabiduría. Lo que significa buscar conocer y saber y rehuir la ignorancia.

El autor refuerza los conceptos abordados en sus otros libros (los mencionados al inicio) y aborda ideas que, al parecer, ya abordó en ellos. En este sentido, el autor da por hecho que el lector ya conoce y asimiló dichas obras -lo cual, en mí caso, no es así. A pesar de eso, da una guía general para entenderlos:

“Es necesaria la libertad de la auto dependencia para experimentar el amor. Es necesario el amor para experimentar el duelo de una pérdida. Es necesario el dolor del duelo (la muerte, siendo literales) para superarla. Es necesario haber pasado por muchas muertes (duelos) para encontrar el camino de la felicidad.”

¡Vaya! Así queda más claro. Sigo entonces con dos preguntas clave:

¿Qué tal va mi felicidad?

  1. ¿Soy feliz haciendo lo que hago?
  2. ¿Qué significa para mí la felicidad?

Respuestas que solo nosotros sabemos. En cambio, el autor da dos respuestas buenísimas sobre la felicidad:

“La felicidad cualquiera que sea nuestra definición, tiene que ver con una postura de compromiso incondicional con la propia vida”

y

“No puedo… Aunque me duela… No puedo hacerte feliz.”

Con las cuales se mata por completo esa idea o fértil sobre la cual llegamos a creer que la felicidad está fuera de nosotros en las cosas, situaciones, circunstancias o personas.

Es importante buscar qué significa para nosotros la felicidad y sobre todo, conocer y aceptar lo que somos en este caminar hacia ella. Reconocer nuestros sueños, nuestra forma de ser, eliminar los condicionamientos negativos y, en ocasiones, caminar solos este camino. Quizá por esto la felicidad sea algo tan escaso hoy en día cuando vemos a personas que viven sin ilusión o esperanza alguna. La felicidad implica un compromiso, responsabilidad y coraje por ser quien se es y, en ocasiones, por estar tan relacionada con la soledad.

“No importa llegar, importa el camino. En realidad nada importa, solo el camino”

En el camino de la felicidad y en la identificación y aceptación de uno mismo, el autor explica:

La regla del oso idiota

Obténgalo

Obtenga lo que usted quiere.
¡Vaya por eso!
¡Haga todo lo que pueda por obtenerlo!

Ahora sí es imposible obtenerlo…

Sustitúyalo

La regla del OSO dice que si no puedo obtenerlo puedo sustituirlo:
¡Sustitúyalo!
¡Sustitúyalo por otra cosa!

Ahora sí es imposible sustituirlo…

Olvídelo

¿No puede obtener lo que quiere?
¡Olvídelo!

Ahora sí no lo puede obtener, sustituir u olvidar… La regla dice que usted… ¡es un idiota!

Entre mayor sea la expectativa y menor sea la realidad más desdicha tendremos.

El autor habla sobre la desdicha y las expectativas… Incluso maneja una fórmula:

F=1/D

Donde F es la felicidad y D es la desdicha.
Cuanto menor sea la desdicha mayor será la felicidad. ¿Se siente bien no? Ahora como medimos la desdicha:

D=E-R

Donde D es la desdicha, E las expectativas y R la realidad.

Es decir, la cantidad de desdicha es igual a las expectativas menos la realidad.

¿La solución para el autor entonces? Trabajar sobre las expectativas. Lo cual significa que entre menos esperemos menos desdichados nos sentiremos si no lo conseguimos. En lo personal no estoy ran satisfecho con eso. Me suena a un conformismo insano.

Algunas confusiones y desvíos en nuestro camino a la felicidad son:

  • Identificar el éxito con la felicidad.
  • Equiparar la felicidad con el placer.
  • Creer que con el amor es suficiente.
  • Escapar del dolor.
  • Sobrevalorar lo que falta.

“Encontrar el sentido de tu vida es descubrir la llave de la felicidad”

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