Cómo vencer el temor

Introducción

Calificación:

Cómo vencer el temor,
Don Gossett,
Editorial Vida,
ISBN: 9780829704914.

Encontré este libro de Don Gossett por casualidad. Bueno pensándolo bien, no creo en casualidades, así que estoy seguro que llegó a mi vida porque tenía que llegar. ¡Y qué oportuno fue!

Durante toda mi vida viví a la sombra del temor… sin darme cuenta. “Hay que ser precavidos”, “no vale la pena arriesgarse”, “si es para ti será si no, no será”, “las cosas se compondrán solas”, esas y muchas más frases nadaban y hacían día de campo en mi mente durante toda mi vida. Y ante las situaciones… “no lo hagas, es muy arriesgado”, “¿qué van a decir de ti?”, “recuerda que eres fulanito de tal y tienes que hacer por lo tanto tal cosa”, más y más pensamientos de ese tipo. No es ilógico pensar entonces, que toda la vida fui un cobarde precavido que siempre buscaba preservar su comodidad y seguridad. No es ilógico pensar que éste conjunto de creencias -o espíritus, como los menciona el autor- se hayan quedado con gran parte de las cosas que la vida tenía para mí y me hayan impedido conseguir otras tantas que deseaba. ¿Te es ésta historia familiar?

¿Qué es el temor?

“El temor se ha definido como la expectación o el recelo de algún mal.”

Según Herbert Hoover, ex presidente de Estados Unidos y por mención del autor, “el sentimiento que prevalece en todo el mundo es el temor. Esto comprende toda actividad humana: las finanzas, la industria, los agricultores, los obreros, los intelectuales, los funcionarios de gobierno.” Siendo así, parece que el temor es algo com tica a nuestras vidas, ¡a la tierra prometida. Hasta este punto todos tenemos una tierra prometida!

“Temor es el apellido del diablo”

Ahora, hay que clasificar el temor en dos: el sano y el insano. El primero te permite tomar consciencia de las cuestiones o situaciones que efectivamente, ponen en riesgo tu integridad; como cuando aprendemos a temer el fuego porque éste puede dañarnos. El segundo es el que “lleva en sí castigo” (1ª Juan 4:18). Y sobre el segundo se enfoca el libro.

¿Cómo se disfraza el temor en nuestras vidas?

Es importante mencionar que muchos aún no son conscientes de que viven con temor porque lo confunden con:

  • Prudencia,
  • Precaución, o
  • Discreción.

“No es que a mí no me gusta tomar riesgos”, “Es que es mejor tener poco a andar sufriendo por más”, “Hay que aprender a conformarnos”, “No intento eso porque me puede perjudicar”, “A mí no me gusta sobresalir”, “Hay que ser humildes y no orgullosos”. Seguían llegando tantos pensamientos de ese tipo que sin duda eran falsa prudencia, precaución o discreción.

Abro paréntesis. En este punto recuerdo la historia bíblica de Moisés y el pueblo judío. Por órdenes directas de Dios, Moisés debía llevar al pueblo de Dios a la tierra prometida. Hasta este punto y dándole una aplicación práctica a nuestras vidas, ¡todos tenemos una tierra prometida! Los judíos habían visto las señales que Dios hacía al liberarlos, vio una tras otra las plagas caer sobre Egipto, experimentó pasar en medio del mar, y vez tras vez vio, escuchó y comió de las maravillas de Dios en ese camino entre el desierto. Pero no entró a su tierra prometida porque tuvo temor. Tan alta fue ésta ofensa para Dios que no les permitió entrar y disfrutar de lo que Él mismo les había prometido. Tan grave es el temor y, volviendo a nuestra aplicación práctica, creo que pasa lo mismo con muchos de nosotros que tenemos o deseamos tierras prometidas (una mejor salud, mejores relaciones familiares, un mejor trabajo, una mejor relación de pareja, llevar a cabo un proyecto, etc.) muchos no alcanzamos eso por temor. Temor, temor, temor. Cierro paréntesis.

Volviendo al libro, el autor menciona que el temor es:

“Una falta de confianza en Cristo y en la Biblia que produce un espíritu de timidez, de desgana y de indecisión”.

A esa definición yo agregaría que el temor es una falta de confianza en sí mismo.

Timidez, desgana e indecisión. ¿O sea que la timidez está relacionada con el temor? Es correcto. ¿O sea que si me siento desanimado porque no quiero hacer algunas cosas o me siento abrumado por algunos problemas o situaciones es por causa del temor? Es posible. ¿O sea que si me cuesta trabajo decidir qué hacer y cómo hacer algo es porque tengo temor? Así es. ¡Uff! Todo embonaba tan bien conmigo.

El autor señala que el temor no es parte de un plan divino para nuestras vidas. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio”, “El temor del hombre pone lazo” y este temor “lleva en sí mismo castigo” (2 Timoteo 1:7, Proverbios 29:25 y 1 Juan 4:18).

Síntomas del temor

Indecisión. No poder tomar decisiones y espiritualizar esta carencia. “Qué sea lo que Dios quiera”. Tendencia a que otros decidan por nosotros.

Ultraprecaución. Estar sumido en incertidumbre, preocupación y dudas.

Dilación. Dejar todo para mañana, el año que viene.

¡Vaya! Parece que Don Gossett sigue hablando de mí…

Temores, temores, temores…

El libro enlista una serie de temores comunes. Entre ellos están:

1.- El temor al hombre. Al qué dirán, qué pensarán, al querer agradar en extremo.
2.- Fobias. Se menciona una lista de más de 40 fobias. Desde el temor a los insectos, el temor a las alturas, el temor a la luz, el temor a volverse loco hasta el temor a la soledad, el temor a las arañas y el temor a los gatos. Tan simpáticos que son.
3.- El temor a la crítica.
4.- El temor al fracaso.

El costo del temor es muy alto. A toda una generación de judíos les robó la entrada a la tierra prometida. Solo unos pocos que creyeron que podían lo lograron gracias a su valor. El temor no es una condición normal en nuestra naturaleza. Lo normal es la valentía y el coraje.

Lo más sorprendente en cuanto al temor, es que como si fuera una profecía autocumplida, todo temor produce lo suyo; es decir, el temor produce lo que teme. Un ejemplo clásico de nuestros papas latinos: “no corras porque te vas a caer” y ¿qué ocurre con el niño? Exacto. ¡Se cae!

La solución contra el temor

Primero… Debo hacer hincapié que el autor basa sus comentarios en la sabiduría de la Biblia. Él propone “el reto del temor” en el cual motiva a rebelarnos contra todas aquellas cosas a las que les tememos. Pero esta fuera para rebelarnos no proviene del ser humano (algo que es lógico, si así lo fuera no sería tan común el temor), proviene de Dios. Acá menciono que en el momento en que leí por primera vez el libro (hace unos tres años) hice una oración en la cual pedía ayuda celestial para poder vencer los temores que mencioné al principio. Esos temores que eran prácticamente todos los que el autor menciona en su libro.

Segundo… Otra parte de la solución está en hacer confesiones de confianza. Dichas confesiones basadas en escrituras bíblicas. Su intención está en remplazar los pensamientos de temor por pensamientos de fe, esperanza y valor.

Por último, el temor está presente en todos nosotros y no es algo que logres ponerte o quitarte, como si fuera una prenda de vestir. Después de leer el libro quedé muy sorprendido porque no creí que fuera tan esclavo del temor. Así que hice una oración (petición, oración se escucha muy de abuelita) para que Dios me librara de esas ataduras espirituales y… hoy en día, después de haber vivido limitado por el temor, debo decir que funcionó. ¡Gracias Dios!

Así que debemos estar alertas para identificar cuando algunos pensamientos de temor traten de nublar nuestras expectativas y para terminar, una frase que me decía tantas veces mi padre el que, por lo visto, se daba cuenta de todos los temores de mi juventud:

“La acción cura el miedo. Cuando actúas y te enfrentas a aquello que temes te das cuenta que estás en control y que puedes vencer.”

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1 Comentario

  1. erika enero 5, 2017

    hermoso, realmente edificador!!!

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